Día de los Difuntos: un ejemplo más de sincretismo

Un niño con gorra cantaba, como un Joselito a lo boliviano, ante una tumba en la que estaba sentada cabizbaja una familia. Hablaba de un angelito, de una ausencia… Al acabar, sacó una bolsa negra de plástico de su bolsillo, la sacudió y la abrió. Una de las señoras sentadas le dio algunas tantawawas y las metió en la negra bolsa. Luego, el niño se fue a la siguiente tumba, preguntó a los familiares el nombre del muerto y si podía cantarle, y lanzó de nuevo al aire su musical voz.

Gente alrededor de una tumba en Tarapacá

Luego me di cuenta de que había más niños entre tumbas en el cementerio de Tarapacá, en El Alto, arrastrando grandes bolsas con más tantawawas, pasankallas, dulces e, incluso, botellas de Coca Quina (un refresco de Cola). También había señoras de pollera cargando con los mismos objetos. Ellas no cantaban: se acercaban a las familias que visitaban a los muertos y preguntaban: ¿Se lo puedo rezar? Si recibían respuesta positiva, entonaban sus plegarias y, al final, les daban bien algunos de los panes, frutas o refrescos de las mesas que se colocan sobre las tumbas o bien comida de una bolsa, de la misma que almuerza la familia.

Tantawawa de caballo para que las almas regresen a su mundo

Todos los Santos, como era de esperar, es una fiesta que no se celebra del mismo modo en Bolivia que en España. Y, en línea con otras tradiciones bolivianas, es una mezcla de cosas de allá y de acá. El sincretismo está presente también en esta celebración.

Para empezar, el festivo no es el 1 de noviembre sino del 2, Día de Difuntos. El primer día de este mes, a partir de las 12 del mediodía, llegan las almas del más allá a visitar a sus seres queridos que están enla Tierra. Poreso, la gente prepara en sus casas las típicas mesas que llevan, básicamente, la foto del difunto, las tantawawas, cerveza, vino o refrescos y comida (lo que más gustara al muerto). Se reza e, incluso, se pone o canta música (también según el gusto del alma).

A las 12 del día 2, los muertos regresarán al otro mundo. Para ello, volverán a sus tumbas. La gente traslada entonces las mesas a los cementerios y allí se despiden de ellos con más rezos, música y comida. Es entonces cuando, al que se acerca a rezar, se le invita a alimentos de la mesa. Es curioso ver a familias enteras sentadas encima de las tumbas tomando cerveza, cantando, comiendo… Es toda una fiesta.

También hay quien la fiesta del día 2 la celebra en casa e invita a amigos a compartir el día; también, en algunas plazas o sobre la tierra, en los cerros de la ciudad, se ve a gente festejando alrededor de las mesas. Y no importa que llueva, se envuelve el monumento en plástico y a seguir.

He echado de menos comer huesos de santos (tan ricos…) y almorzar con mi familia (¿unos ricos gazpachos en Castalla habrá comido? ¡Que me guarden un plato!). Eso sí, me he librado de aquello que odiaba cuando era pequeña… tener que estrenar el modelito “de mudar” (de vestirse bien) y tener que ir bien abrigada hiciera frío o calor.

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4 respuestas a Día de los Difuntos: un ejemplo más de sincretismo

  1. Erick dijo:

    Se nota que te gusta Bolivia, qué bien. Pero cómo serás con un modelito de mudar? felicidades Gemmita por lo regio que escribes

  2. Alba dijo:

    ¡Te seguiré a partir de ahora! =)
    ¡Sigue contando historias de Bolivia!

  3. pepa dijo:

    y lo monísima que es duya….¡¡¡¡

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