Ayer iba a ser un día en el que iba a hacer algo que estaba deseando desde hace un par de semanas: ir de voluntaria a una de las zonas devastadas por los corrimientos de tierra. Pero no pudo ser y cambió la cosa: fui a un partido de fútbol.

Se puede comprar de todo

A las 4 de la tarde jugaba en el Stadium de La Paz uno de los equipos locales, el Strongest (también conocido como tigre, cuyos colores son el negro y el amarillo) contra el San José de Oruro. En la grada sur se concentraban los más forofos seguidores del tigre, todos con sus “poleras” con los colores del Strongest. Eran los más ruidosos, con sus tambores y sus canciones.

Por entre las gradas pasaban vendedores de café, refrescos, sandwiches, bufandas de los equipos y  hasta impermeables.

Los ultras

En Bolivia hay mucha pasión por el fútbol pero parece que la versión profesional no es de demasiada calidad… al menos, si la liga se compara con la española, por ejemplo, considerada una de las mejores. Los jugadores eran bastante parsimoniosos… y el partido no fue muy entretenido. Aún así, tendré que ver a más equipos jugar y más partidos para tener una opinión completa.

Me quedo con el comportamiento de la gente. No se oyeron casi insultos hasta que el árbrito comenzó a comportarse de modo favorable al San José. No se oían las barbaridades que se puede escuchar viendo el fútbol en España desde el primer momento… aunque al final también tuvieron su presencia en el Stadium.

 

Empate

Una cosa que sí me resultó común fue el cuentismo de los jugadores. Creo que es algo inherente al fútbol…

Lo peor es que parece que me estoy haciendo del Strongest, que es como hacerse del Atleti, es decir, sufridora.

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