Viernes 11 de febrero: Tratando de ser legal

Llegó el segundo fin de semana en La Paz. En principio, se presentaba como dos días de relax y mudanza (sí, no hace ni dos semanas que he llegado y ya me estoy mudando de nuevo… para no perder mis costumbres madrileñas). Poco a poco, la cosa fue cambiando: primero, me dijeron que el domingo haría mi primer viaje (a Oruro); después, a mi compañera de piso, trabajo y juergas le tocó en un sorteo celebrado en el periódico una entrada doble para ir “El lago de los cisnes” sobre hielo el sábado por la tarde (la mano virgen que sacó los papelitos fue la mía); y al final no había mudanza… porque no se había encontrado nuevo departamento. Pero, además, tuve una gran cita el viernes por la tarde, después del trabajo: con un funcionario rancio para convertirme en legal. Sí, tengo unas semanas para legalizar mi situación, eso después de haber ido tres veces al Consulado boliviano en Madrid de madrugada, a temperaturas bajo cero, de haber recopilado varios documentos y haber pagado 71 euros.
Para que en el Consulado pusieran un sello en mi pasaporte (ya que he venido por un período superior a 3 meses y con un “objeto determinado”, y no sólo a tocarme la barriga mientras veo paisajes y edificios) presenté: fotocopia del pasaporte y original, certificado médico (me lo hizo mi doctor y así me ahorré los 15 euros que me querían cobrar en un centro privado, de éstos en los que hacen test psicotécnicos), una carta del periódico demostrando que la empresa se hace cargo de mantenerme, 2 fotos carnet, itinerario de vuelo, cartilla de vacunación (en la vienen anotadas 4 vacunas que me he puesto y tomado, que me han costado unos treinta y pico euros) más los 71 euros que hay que pagar “porque sí”.
Pues ahora resulta que con eso sólo tengo un mes para estar acá. El funcionario estuvo unos tres minutos gafas arriba, gafas abajo, mirando mi pasaporte, como si no entendiera nada (sigo pensando que no se enteró y me dijo lo que a todo el mundo) hasta que me entregó la mitad de un folio en el que había marcado qué documentos tenía que entregar:

– Memorial solicitando la residencia temporal de 1 año.
– Pasaporte vigente.
– Fotocopia del pasaporte.
– Si no tengo dependencia laboral, debo presentar carta notarial indicando el tipo de actividad que realiza y acreditar mi solvencia económica.
– Certificado de antecedentes expedido por la FELCC (Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen), sólo los mayores de 16 años.
– Registro domiciliario expedido por la FELCC.
– Certificado antecedentes expedido por la INTERPOL, sólo los mayores de 16 años.
– Certificado médico expedido por autoridad competente que acredite que el solicitante no adolece de enfermedades infecto-contagiosa INSO.
– 1 fotografía con fondo rojo, tamaño 4×4 (aquí varían los tamaños y fondos según el organismo ante el que tengas que presentar fotografías).

Algunos de estos documentos me costarán dinero pero, aparte,tengo que abonar 1350 pesos bolivianos (135 euros aproximadamente).

En momentos como éste, pienso en Europa… Pero, una vez que tenga todo pagado y tramitado, volveré a recordar mi odio a los Estados Unidos de Europa, a pesar de que pueda transitar de un país a otro sin pagar.
Haciendo cola en Migración se encontraban también un grupo de chicos y chicas altos, rubios… parecían de Europa del Este. Cristina y yo nos quedamos con la cara de alguno de ellos y ellas y, la noche siguiente, cuando estábamos viendo “El Lago de los Cisnes”, los reconocimos.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s